Optimismo a las puertas

¿Qué hacer cuando el optimismo se queda a las puertas del pensamiento? ¿Cómo afrontar definitivamente que no te quedan ganas de pensar en positivo, que en realidad las cosas están como están y se quedarán como tengan que quedarse de una forma completamente independiente a como te las tomes?

Siempre dicen que la derrota hay que tomársela con honor, morir de pie y no de rodillas… creo que yo misma lo he escrito en alguna ocasión, pero, ¿como no rendirse cuando hay voces a tu alrededor que te gritan, incluso a veces sin darse cuenta, que no vales, que te rindas? ¿Como seguir permaneciendo de pie mientras el peso del mundo hace que caigas de bruces al suelo?

Vale que es verdad que yo no tengo el peso del mundo en los hombros, que mis problemas en comparación con el de otras personas son insignificantes, pero estoy cansada de pensar siempre en que hay gente peor, cansada de creer que no merezco sentirme apática, cansada de autoconvencerme de que tengo que estar contenta por lo que tengo…

Hoy no ha sido un buen día, simplemente, mi optimismo se quedó en la puerta y yo no le pedí que pasara… no sé si querrá volver a entrar alguna vez.


María

Escribe un comentario