Reflexiones de un sufrido estudiante

Los exámenes han vuelto a llegar, parece que no salimos de una para meternos en otra. Cada vez las vacaciones se nos antojan más cortas y los meses se nos pasan más rápido, por lo menos a mí, dándome la sensación de que sobrevivo a los exámenes de Junio y ya estoy metida de cabeza en los de Septiembre…

Revisando el correo mientras me tomaba un refresco con cafeína para sofocar el sueño y el calor, me he encontrado con este correo que me han enviado… creo que se podría decir hace años incluso… debería tener más al día la bandeja (lo siento, soy un poco desastre). El correo me ha parecido perfecto para los momentos que estaba pasando, son nada más y nada menos, que ese proceso que solemos seguir todos a la hora de estudiar a última hora, sobre todo.

He marcado en negrita las que suelo pensar yo, ya si se animan podéis comentarme las de ustedes.

Dado que son muchas “reflexiones”, para no saturar la página principal del blog con este post, para poder leerlo simplemente hay que darle a “Continuar leyendo”.

Espero que os guste.

Fase 1: El comienzo

Uno de los momentos más duros para los estudiantes es aquel en el que tenemos que sentarnos ante los apuntes. Llegados a esta difícil situación nos planteamos dos opciones:
Opción a – A echarle huevos! Hoy voy a estudiar como un cabrón! (Buen comienzo, lástima que hacerlo no sea tan fácil ponerse como decirlo)
Opción b – Uhmmm… si total para lo que queda de tarde entre que me pongo y tal no hago nada. ¡Lo dicho! Hoy ya no hago nada, pero mañana me pongo a saco. ¡Fijo! (Opción bastante frecuente)

Fase 2: Concentración

Una vez que estamos dispuestos a estudiar, una mínima concentración es imprescindible. Esta concentración es inversamente proporcional a lo coñazo que sea la asignatura. Encontraremos grandes dificultades. Sentidos como el oído se agudizan extraordinariamente, permitiendo oír la tele del vecino, o detectar un mosquito que sobrevuela la habitación, acontecimientos que indudablemente tienen mucho más interés que nuestros apuntes.

Fase 3: Examinación de los apuntes

Cuando comenzamos a estudiar, lo primero de todo comprobamos la calidad de los apuntes. De este modo, a última hora nos damos cuenta que nos faltan la mitad de los días, o que el dueño de los apuntes que hemos fotocopiado tiene la curiosa manía de apurar los folios por abajo y los lados, de tal forma que en tus fotocopias no aparecen multitud de datos y resultados, o se ven borrosos, con lo cual desarrollas una nueva actividad: la criptografía.

Fase 4: Desesperación

Cuando tras media hora resolviendo un problema, compruebas que tu solución está lejos de coincidir con la de los apuntes, la desesperación es la consecuencia más frecuente. Puede deberse a dos factores:
a – Te has equivocado (muy probable). A repetir el problema.
b – El que se ha equivocado es el profesor (suele pasar también). Procedimiento a seguir: Te cagas en su puta madre. La desesperación persiste, pues nunca sabes si se ha equivocado realmente, y si es así, si tu solución es la correcta.


Fase 5: Evasión de responsabilidades

Frases más frecuentes:
-¿Quién carajo me mandó a mí estudiar esta mierda de carrera?
-Si es que con esta mierda de apuntes que tengo es imposible estudiar.
-No me presento.


Fase 6: Examen de conciencia y arrepentimiento

Cuando estás realmente sufriendo por tener que estudiar en verano o por tenerte que estudiar a última hora enormes tochos de apuntes, recuerdas todos aquellos ratos que estuviste vagueando tranquilamente. Frases más comunes:
-Si es que soy gilipollas…
-Siempre me pasa igual.
-Me cago en mi yo del pasado.


Fase 7: Incursiones filosóficas y metafísicas

Con el pasar de las horas uno tiende a sacar la parte mas reflexiva de nuestro ser, que en muchos casos denota graves alteraciones del estado psíquico.
Pensamientos comunes:
“¿Por qué en la vida tenemos que sufrir así?”
“¿De dónde viene, “por hache o por be”?”
“¿Por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia cuando éste tiene pocas pilas?…”
“Me gustaría reencarnarme en un perro…vaya vidorra…”


Fase 8: Evasión de la realidad

Uno sueña con estar a 1.000 kilómetros de distancia, si es posible en otra época, y si es en otro planeta mejor, lo que denota las graves consecuencias que conlleva para el cerebro el estudio.

Fase 9: Abandono

Y llega el momento del abandono. Los implacables enemigos del estudiante (sueño, aburrimiento, hambre…) han hecho mella en este y decide no continuar. El abandono se produce en cuatro etapas:
1 – Declaración de principios: “Estoy hasta los mismos huevos…”
2 – Planteamiento de excusas: “Ya está bien por hoy… Si total, una hora más que estudie hoy no me va a hacer aprobar”
3 – Evaluación de rendimiento: “De los 2 temas que tenía pensado estudiarme esta tarde me he estudiado medio”
4 – Fijación de metas: “Bah, mañana me levanto antes y estudio más tiempo.”

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