No botes el voto #reflexion

Un sólo día ya nos separa de las elecciones y en España se respira un ambiente electoral contradictorio. Mientras muchas farolas aún conservan sus carteles propagandísticos con la mejor sonrisa de nuestros políticos, en una dimensión paralela, en los bajos de estas mismas, puedes observar otra realidad muy distinta a la que en un principio se creía que había.

Siempre es fácil escuchar al pueblo, en realidad sólo es una cuestión de querer prestar atención. A día de hoy estas facilidades se han incrementado de forma exponencial. Gracias a internet. Los ciudadanos nos hemos convertido en los propios periodistas de nuestras vidas, informamos de lo que sentimos y vivimos en nuestros blogs o redes sociales.

Los ciudadanos hemos hablado, gritado y cantado a coro. Pegadizos eslóganes muchísimo mejor pensados que los de las campañas políticas, han acompañado nuestras asambleas y manifestaciones. Muchos políticos, la gran mayoría tristemente, siguen aparentando indiferencia sobre lo que aún ocurre en la calle, o manifestando su opinión con groserías o faltas de respeto en general.

Poco queda que decir sobre el tema, ahora es el momento para los que no lo hemos hecho ya (voto por correo), de acercarse a las urnas y elegir a uno de esos políticos sonrientes.

Muchos amigos me han dicho de que votar no merece la pena, incluso, me han llegado a “pelear” por haberlo hecho. Particularmente opino que es una decisión muy personal, tú eres el único que puede decidir si acercarte a votar el domingo, si votar nulo, en blanco, a un partido mayoritario o minoritario. Es una decisión propia y privada y nadie debería influirte, debes hacer lo que te haga sentir cómodo. Yo particularmente para todos aquellos que dicen que votar no merece la pena quiero poner un sencillo ejemplo:

Estás con tus amigos, decidiendo a donde ir a cenar. Cuando te llega el turno de opinar expresas que te da lo mismo, que a donde quiera la mayoría. Se decide ir a un restaurante chino, sitios que particularmente tú desprecias. Protestas. Tus amigos simplemente te dirían: “te daba lo mismo, ahora no te quejes”.

Puede parecer una analogía un poco tonta, pero creo que representa muy bien lo que pienso de no ir a votar. Puede que te equivoques a la hora de elegir, pero al menos habrás dicho: “aquí estoy, me he molestado en venir, porque me intereso”. Lo importante, es hablar cuando te toque el turno de palabra para que después tus protestas tengan sentido.

Como sé que mucha gente no sabe cual es la diferencia  entre voto nulo o blanco, o que pasa en el segundo caso, facilito los enlaces a la wiki:

– Voto nulo
Voto en blanco

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One response to this post.

  1. […] elecciones, otra vez, parece que fue ayer cuando estaba motivando a ir a votar en las municipales. Estos días tenía pensado hacer un post del mismo estilo, pero los últimos meses han mellado mis […]

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