Hasta pronto

Cierre mi yoyó y yo

No me puedo creer que esté escribiendo estas líneas, sobre todo teniendo en cuenta la ilusión con la que empecé este proyecto, pero he decidido despedirme de este blog por el momento. Digo por el momento porque me conozco y lo mismo me arrepiento, borro esto y finjo que nunca ha pasado.

Pero han pasado meses sin escribir en él y cada vez que pienso en retomarlo el caos con el que fue creado junto con la inexperiencia de llevar sola un blog, hace que me desilusione y lo deje. Es por ello que he decido empezar un proyecto de cero, más personal y (espero) algo menos caótico.

Por lo cual me mudaré a mi nuevo blog y empezaré a escribir en él según termine de publicar esto. No borraré nada, las publicaciones y los comentarios se quedarán intactos, seguiré gestionando comentarios futuros y todo el paquete, lo único, que no seguiré actualizando, algo que ya no hacía, pero que ahora lo confirmo de forma formal.

Ha sido un placer escribir aquí para ustedes.

Un cordial saludo y un emotivo hasta luego.

Ahora seguiré en:

Con cholas a lo loco

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Microrelato: Confesiones

Aquí dejo un microrelato que acabo de encontrar. Lo escribí para un concurso de la cadena SER. Aunque al final, como era de esperar, quedé en nada, me lo pasé genial haciéndolo y me quedé bastante satisfecha del resultado. Hacía muchos años que no escribía relatos y esta tontería consiguió que se me activara otra vez el gusanillo de escribir, afición que antes ejercía mucho.

¡Espero que les guste! O al menos que no les espante…

Confesiones

Con nuestro mecánico de confianza, nunca me lo hubiera imaginado. La sangre me hervía según me confesaba lo que en realidad había ocurrido estos últimos meses. Románticas cenas, hoteles caros… No era sólo la traición, sino el saber donde acababa tanto dinero que creía invertido en un coche estropeado.

Mientras hablaba, no podía dejar de pensar: “¿Cómo se lo explico a los niños?”

Se hizo el silencio, me miraba con vergüenza. En el fondo lo entendía, había algo que no podía darle. Si todavía hubiera sido con una mujer no habría tanta sorpresa… Pero no, mi marido era gay, tendría que hacerme a la idea.

Al final, el techo acabará cediendo

Ayer puse una publicación comentando algunas de las frases que más despertaron mi ira con respecto a unas opiniones que un confeso y orgulloso votante de derechas había hecho.

Medito mucho sobre las cosas que me dicen aunque esté en desacuerdo con ellas, así puedo reforzar mi opinión o al contrario, llegar a darme cuenta que estoy equivocada.

Hablando con un amigo y contándole todo esto, al final se me vino una anécdota que un profesor nos contó en la facultad. Esta viene a ser así:

 

Había una señora que tenía mucho ruido en su habitación por culpa del motor del ascensor del edificio, por ello contactó con un ingeniero para tener las medidas y cálculos necesarios para poder presentar denuncia a la comunidad para que lo arreglara.

Este fué, midió en la azotea al lado del motor, le dió X dB, “calculó” que si el techo estaba hecho de tal material absorbía tanto y que por ello, el ruido entraba dentro de las normativas y la señora no tenía motivos para quejarse.

La mujer no se quedó contenta, así que llamó a otro ingeniero (el que resultó ser mi profesor). Mi profesor, antes de ir a medir a la azotea lo primero que hizo fue algo que a muchos nos resultaría lógico: ir a la habitación de la señora y comprobar si es verdad que había ruido. No sólo se encontró con que el ruido era bastante fuerte y molesto, sino que además, de la vibración del motor, se habían formado grietas en el techo.

El problema de hoy en día es que los que están intentando arreglar las cosas son los que se encuentran en la azotea, creyendo que todo está bien hecho, que el motor se colocó donde debía hacerse, que los materiales fueron bien elegidos y que no hubo tongo en el momento de la construcción del edificio. Ellos están arriba mirando el paisaje y a gusto con el (para ellos) trabajo bien hecho. No se molestan en bajar a la vivienda, no necesitan saber cómo es la situación abajo, tienen los datos que creen necesitar.

Para ellos las cosas van bien, pero es que esa es la realidad, a ellos les va bien. No necesitan recordar que hay gente abajo pasándolo mal, mientras a ellos les siga yendo bien. Lo peor de todo es que el motor seguirá creando grietas hasta que un día el techo ceda… Se darán cuenta de la realidad y que el que se quejaba no lo hacía por gusto.

Pero ya será tarde, el techo se ha caído, a ellos no les ha pasado nada, pero el de abajo ha quedado completamente aplastado…

Pues yo la crisis no la he notado

Con las (por lo menos para mí) duras palabras del título se finalizó una de las conversaciones/discusiones más cansinas que he tenido últimamente de política. La recuerdo por fragmentos y depende del momento, pero esa frase se repite en mi cabeza una y otra vez, bueno, esa y “venga mentirosilla”.

No recuerdo cómo empezó, pero para no hacer muy largo el post, simplemente redactaré unas declaraciones de un votante del PP, de mi edad (26) confeso y orgulloso de haberlo hecho. Declara que el PP lo está haciendo genial y que en dos años habremos salido de la crisis.

Aquí van las que más despertaron mi furia:

  • No entiendo que problema hay si se cierra un colegio que los padres lleven al niño a otro.
  • La educación es como la ropa, cuanto más dinero tienes a mejor calidad puedes optar.
  • No me seas radical, el fútbol no se toca y jugaba España, si Rajoy quería ir es cosa suya. [Esto fue por decir que me parecía mal que Rajoy hubiera ido al fútbol el día del rescate a España]
  • Que suban las tasas universitarias es bueno, así la gente se verá obligada a estudiar más.
  • Si me dan una beca de estudios, en qué me la gaste es cosa mía, ellos sabrán por qué me la dan. [Mi respuesta fue un contundente “para que estudies”]
  • La gente ha vivido por encima de sus posibilidades. [Un clásico, ¿verdad?]

También me calificó de comunista (como insulto) y me dijo “ten en cuenta que el comunismo nunca ha funcionado”, mi respuesta: Y el capitalismo va de puta madre, ¿verdad?

Pero para no alargarme más diré que desde que soltó la perla “pues si te digo la verdad, yo no he notado la crisis de la que tanto hablan” como comprenderán, dejé de escucharle. Él me exigía soluciones y hablaba de resultados de algo que directamente no ha notado, me pareció particularmente indignante…

El día que Ono me hizo sentir como si estuviera hablando con Telefónica

Hola niños, hoy toca contar un cuento de terror, de descontento y desconcierto. Un cuento donde el bueno pierde y el malo mata a la princesa. Un cuento del día a día y que día a día pasa en muchas casas. El cuento del hombre del saco que se lleva a los niños aunque estén dormidos y que el ratoncito Pérez se lleva los dientes y en lugar de dejar dinero, deja  un vale a deber por las molestias… Este cuento se llama “El muchacho y el dragón“. Agarren el peluche, porque les voy a contar la historia de un muchacho, llamémosle Unomás y de un dragón al que nos referiremos como Jono.

En el mundo en el que vivía Unomás, se pagaba a los dragones para que lanzaran unos hechizos que se llamaban internet y con los cuales te podías comunicar con el resto de las personas del mundo. Unomás se cambiaba de casa, necesitaba focalizar el hechizo para su nueva vivienda, así que contactó con uno de los esclavos de Jono para comentar el problema, este le comunicó muy apesadumbrado que la fuerza del hechizo de Jono no llegaba hasta su nuevo hogar, así que el muchacho, triste, se dio cuenta que tendría que cambiar de dragón, a pesar de no tener ninguna queja sobre los servicios que le prestaba Jono. El esclavo le comunicó que no podía marcharse, dado que estaba sometido a un segundo hechizo, el cual se llamaba permanencia. Estos hechizos eran muy poderosos, te obligaban a ser fiel a un dragón en concreto durante largos periodos, aunque este te dejara de gustar, o como en este caso, tuvieras que irte por la fuerza. La única forma de escapar del hechizo era compensando al dragón, es decir, pagarle, para que te deje marchar. ¿Por qué aceptaría esto Unomás? Es horrible pagar para poder irte si quieres… Pero en su momento no le quedó otra opción, todos los dragones se comportaban de la misma manera, así que al final, si querías el poderoso hechizo de internet, tenías que aceptar la pequeña maldición que este provocaba. Pero, ¿por dónde íbamos? ¡Ah sí! El esclavo de Jono le dijo que no se preocupara, que su maldición de permanencia expiraba el próximo mes, así que si esperaba, no tendría que sobornar al insaciable dragón.

Pasado el periodo de un mes, ya en su nueva morada, Unomás se puso en contacto otra vez con los esclavos de Jono, contento, pensando que ya podría dejar de tener el gasto que le suscitaba tener los servicios de Jono contratados, a pesar, de ya no estarlos usando.

– Darse de baja serían 50 monedas. – le dijeron al otro lado del comunicador.
– ¿Cómo? – preguntó Unomás desconcertado – Me habían dicho que mi maldición de permanencia terminaba este mes.
– No entiendo por qué mi compañero le habrá dicho eso, aquí lo pone bien claro, aún le quedan dos meses de estar maldito, así que si quiere darse de baja ahora, tendrá que abonar a Jono 50 monedas.
– Pero le repito, otro de sus compañeros esclavos me dijo que ya se expiraba este mes.

La conversación prosiguió durante horas, puede que días, Unomás estaba exhausto, cuando ya pensaba rendirse y aceptar que había perdido una mensualidad y que encima tendría que abonar 50 monedas a las enormes arcas de Jono, uno de los esclavos, rebelde, le dijo que por las molestias causadas, si transfería su maldición a otra persona, podría recuperar la mensualidad que había pagado de más.

Pasó otro mes, a Unomás no le habían devuelto sus monedas, así que volvió a llamar a los esclavos de Jono. Otra vez contó toda la historia y esta fue la respuesta que consiguió.

– No, no sé porque ha pensado eso, pero la devolución no se hace al mes siguiente, sino al mes siguiente del siguiente, porque la reclamación tardó dos días en hacerse efectiva, por lo cual, la factura ya había sido emitida y no se pudo hacer nada [(Vale, esto no me ha quedado con mucha fábula, pero cuenta eso como si fuera un cuento, ya que en sí, es un cuento, ¿no?)]

Unomás estalló de ira, otro mes más le habían tomado el pelo, así que comenzó el precipitado ataque contra el dragón.

Le empezaron a pasar de esclavo en esclavo, la batalla duró días, puede que semanas, pero Jono era poderoso, su maldición era poderosa. Unomás estaba decidido: ¿por qué si Jono tiene tantas monedas, se empeña en quitarme más y más? Tiró por el lado del razonamiento, del acuerdo, del chantaje… Nada funcionaba, no tenía la carta más poderosa, lo único que a Jono podría debilitarle… La amenaza. Ya iba a dejar sus servicios, no podía amenazarle con que se iría si no le daba bien la información. No tenía amigos o parientes que contratasen el hechizo de internet con Jono, así que tampoco podía tirar por ahí. Se enfadó, así que al final tiró por el más burdo intento, el grito: ¿Qué pretende usted de mí señor esclavo? Yo no tengo la bola mágica que consulta con tantas fechas e invocaciones, si no me transmite la información que ve, no puedo saberla, sólo quiero saber si me devolverán mis monedas.

Se hizo el silencio, Unomás pensó que tal vez podría haber alcanzado la victoria, la espera se hizo eterna, hasta que al final, al otro lado del comunicador la voz le contestó: “El próximo mes”.

FIN

Y bueno, quería probar si contándolo en forma de cuento se me hacía más leve el mal trago, pero no, me sigo sintiendo estafada. Me fui de telefónica por este tipo de trato y me lo he vuelto a encontrar… ¿Será verdad que todas las compañías de teléfono son iguales? Mucho me voy temiendo que la respuesta va a ser un enorme y sonoro “SÍ”.

PD: No estoy enfadada por tener o no que pagar una multa de permanencia, me enfadé por el vacilón que me metieron con la mala información y el mal trato que me dieron, tuve que hablar como con seis personas distintas para conseguir que me explicaran lo que había pasado y aún así, no me fi0 de que sea verdad lo que me han dicho… Fueron, ahora sin exageraciones, como una hora y poco al teléfono para no conseguir nada y sobre todo, terminar sintiéndome muy estúpida.

#Rescate

Rescate… La palabra rechinó en mis oídos tal como cuchara de metal contra el fondo del caldero, provocándome un escalofrío que radió todo el vello de mi cuerpo convirtiéndome en un erizo/persona…

Hace mucho que no escribo en las paredes de este muro, si miramos la última publicación fue la del día antes de las elecciones. Mucho tiempo, pero en realidad no tanto, unos meses…

El motivo de mi desaparición fue simple, una profunda depresión política tras el arrollador éxito del PP. Sí, todos sabíamos que iban a ganar, pero guardaba la pequeña esperanza de que no por mayoría absoluta, sólo pedía eso… Sólo deseaba eso… Pero fue inevitable.

Estos meses hemos podido observar lo que ya sabíamos que iba a ocurrir: contradicciones, falacias, eufemismos… Y muchas veces, por no decir casi siempre, ¡todo junto!

La última ha sido buena: “No es un rescate, es un apoyo financiero”. Dicen que es una ayuda a la banca para salir del hoyo, pero al mismo tiempo nos aseguran con total tranquilidad que la deuda será del estado… El estado al financiarse de los impuestos y los impuestos al pagarlos nosotros, básicamente dicen: “la deuda es vuestra”.

También dicen que sólo se exigirán reformas a las entidades financieras intervenidas, pero al mismo tiempo leo otras cosas por ahí.

“Es un préstamo con condiciones muy ventajosas”… O algo así. Claro, nos dejan 100.000 millones de euros porque los españoles somos muy majos… ¡No te jode!

Me gustaría pensar que hemos tocado fondo, pero no lo creo, llevamos, ¿qué? Más o menos medio año de gobierno del PP y ya han: subido el IVA, recortado en sanidad y educación, subido las tasas universitarias,retirado becas de ayuda a los estudios endureciendo, además, las condiciones para optar a ellas y hecho una brutal reforma laboral. Me dejo cosas, ¿verdad? A ver con qué más nos sorprenden, que aún nos quedan tres años y medio…

Hablan que es la herencia recibida, pero mientras a nosotros nos quitan, ellos siguen con sus sueldos millonarios, sus coches oficiales y sus viajes de lujo, sin olvidarnos que dinero para ingresar a Bankia sí que hay…

Vale, no he dicho nada nuevo, lo sé, sólo ha sido un pequeño desahogo… Parece ser que mi depresión política no está mejor, así que no sé cuando volveré a pasar por el muro de este blog, porque a estas alturas de mi vida, empiezo a estar agotada de comentar cosas tan absurdas… Porque simplemente la política a día de hoy me parece absurda, cuanto más sé, más ganas me dan de encender la tele y ponerme a ver el fútbol y el gran hermano (ninguno de los dos los he visto en mi vida)… Al menos la gente que sólo ve ese tipo de cosas, esa gente que cuando le preguntas qué condición política tiene te responde “yo de eso no uso”. Esa gente, parece feliz…

Y mañana elecciones otra vez… #reflexionando

Mañana elecciones, otra vez, parece que fue ayer cuando estaba motivando a ir a votar en las municipales. Estos días tenía pensado hacer un post del mismo estilo, pero los últimos meses han mellado mis ánimos. La canción con la que empiezo el post me parece que está muy apropiada para el espíritu que tengo estos días, el cual le he puesto el título de “depresión pre-electoral”.

Sigo animando a todo el mundo que se acerque mañana a votar, preferentemente (aunque eso ya es decisión de cada uno) a un partido fuera del bipartidismo o nulo.

¿El motivo de mi desilusión? Pues supongo que el mismo de todos, tengo muchos amigos menores de 30 en paro y sin expectativa de conseguir empleo, estoy terminando mi diplomatura y aún así sigo buscando trabajo en tiendas, ya que me parece imposible encontrar nada en lo mío…

También teniendo en cuenta que mucho tendrían que sorprender mañana las cosas para que no salgan elegidos aquellos que ya se ven gobernando, los cuales ni siquiera han querido contar lo que van a hacer (así de malo será),  ahonda mi depresión imaginándome todo lo que queda por empeorar la situación.

Yo ya he votado por correo, pero para aquellos que se encuentren igual de desilusionados que yo y quieran votar en nulo, aquí les dejo una propuesta:

Vota Cthulhu, ¿por qué escoger un mal menor?

Vota Cthulhu, ¿por qué escoger un mal menor?

Esta para voto nulo me ha parecido especialmente divertida, porque ha sonado a “para irnos todos a la mierda, al menos lo hacemos a lo grande”.

En cualquier caso espero que mañana todos se acerquen a votar, porque a pesar de mi ánimo, no he perdido la fe que entre todos podamos luchar para conseguir que todo cambie.

 

 

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